Lo primero, con honestidad: no existe una tabla de precios universal. El precio real de un trabajo depende de tu papel, tu maquinaria, tu ciudad y tu margen. Pero sí hay rangos de mercado que sirven para ubicarte. Úsalos como brújula, no como tarifa.
Tarjetas de presentación
| Cantidad | Papel / acabado | Precio de mercado |
|---|---|---|
| 1,000 | Couché 300 g, 4/4 | $250 – $450 |
| 1,000 | Couché 300 g + laminado mate | $400 – $650 |
| 500 | Couché 300 g, 4/0 | $180 – $320 |
| 1,000 | Premium (suaje/relieve/foil) | $900 – $2,000+ |
Volantes y flyers
| Cantidad | Medida / papel | Precio de mercado |
|---|---|---|
| 1,000 | 1/4 carta, couché 130 g, 4/4 | $450 – $750 |
| 5,000 | 1/4 carta, couché 130 g, 4/4 | $1,400 – $2,300 |
| 1,000 | 1/2 carta, couché 150 g, 4/4 | $750 – $1,300 |
| 10,000 | 1/4 carta, couché 115 g, 4/4 | $2,300 – $3,800 |
Folletos y dípticos
| Cantidad | Formato | Precio de mercado |
|---|---|---|
| 1,000 | Díptico carta, couché 150 g, 4/4 | $2,800 – $4,500 |
| 1,000 | Tríptico carta, couché 150 g, 4/4 | $3,200 – $5,200 |
| 500 | Díptico carta + barniz UV | $2,200 – $3,600 |
Por qué copiar precios del vecino es peligroso
Si fijas tus precios mirando lo que cobra el taller de junto, estás heredando sus costos, no los tuyos. Quizá él compra papel más barato por volumen, o tiene una prensa más eficiente, o simplemente está cotizando a pérdida sin saberlo. Copiar su precio puede meterte en un trabajo donde pierdes dinero en cada pieza.
El precio correcto es el que sale de tus costos reales más tu margen. Y eso empieza por calcular bien la imposición y la merma de cada trabajo.
Antes de poner precio, calcula cuánto papel necesitas de verdad con nuestra calculadora de imposición gratis, y aprende el método completo en la guía cómo cotizar impresión offset paso a paso.
Cómo fijar TUS precios (no los del mercado)
- Parte de tu costo real: papel a tu precio de proveedor + placas + impresión + acabados + merma.
- Suma tu margen objetivo: 25–40% es común en trabajos de imprenta comercial.
- Ajusta por volumen: tiros grandes bajan el costo por pieza — pero no regales el ahorro completo, es tu ventaja.
- Revísalo cuando suba el papel: si actualizas costos una vez al mes, tus precios siempre reflejan la realidad.
Hacer esto a mano por cada cotización es lo que agota. Por eso existe el software.
El número que casi nadie calcula: tu costo por hora de máquina
Cuando un impresor dice "no sé si estoy ganando", casi siempre es porque cotiza papel y tinta pero no cobra el tiempo de prensa. La máquina cuesta dinero cada hora que está encendida, la ocupe un trabajo rentable o uno que va a pérdida.
Sacar el número es aritmética simple. Suma todo lo que esa prensa te cuesta al mes:
| Concepto | Ejemplo mensual |
|---|---|
| Renta del local (parte proporcional a esa máquina) | $8,000 |
| Sueldo del prensista + prestaciones | $18,000 |
| Electricidad atribuible a la prensa | $3,500 |
| Mantenimiento y refacciones (anual ÷ 12) | $2,500 |
| Gastos fijos del taller prorrateados | $6,000 |
| Total | $38,000 |
Ahora divide entre las horas productivas reales, no entre las horas que abre el taller. Ocho horas por 22 días son 176 horas al mes, pero entre arranques, limpieza, mantenimiento y tiempo muerto esperando material, lo productivo anda entre el 60% y el 70%. Digamos 110 horas:
$38,000 ÷ 110 horas = $345 por hora de prensa. Un trabajo que ocupa la máquina 2.5 horas entre arranque y tiro te cuesta $860 solo de máquina — antes de papel, placas y acabados.
Ese es el número que convierte una cotización en una decisión de negocio. Con él puedes responder algo que de otra forma es pura corazonada: si este trabajo ocupa la prensa media jornada y deja $600 de utilidad, no fue un buen trabajo — fue tiempo de máquina regalado.
Los seis factores que mueven un precio
Dos trabajos del mismo tamaño pueden costar el triple uno del otro. Estas son las variables, ordenadas por cuánto pesan de verdad:
- 1. Tiraje. El de mayor impacto. El arranque, las placas y el ajuste de color cuestan casi lo mismo para 500 que para 10,000 piezas, así que ese costo fijo se reparte entre más piezas y el precio unitario se desploma. Por eso 10,000 volantes nunca cuestan diez veces lo que 1,000.
- 2. Papel. Hasta el 70% del costo en trabajos sencillos. Cambiar de couché 300 g a uno de 150 g puede mover el precio final más que cualquier otro ajuste.
- 3. Imposición. Cuántas piezas caben por pliego decide cuánto papel compras. Una medida mal elegida que deja 6 piezas por pliego en vez de 8 encarece el trabajo un 25% sin que nadie lo note. Vale la pena verificarlo con la calculadora de imposición antes de cotizar.
- 4. Tintas. Cada tinta son placas, más tiempo de registro y más merma de arranque. Un 4/4 no cuesta el doble que un 4/0: cuesta más, porque implica retiro.
- 5. Acabados. Cada proceso suma tiempo, manejo y su propia merma. Un laminado, un suaje y un engrapado son tres pasadas distintas, cada una con su costo y su desperdicio — el detalle está en la guía de merma.
- 6. Urgencia. Un trabajo para mañana obliga a reprogramar la producción y muchas veces a pagar tiempo extra. Cobrar por urgencia no es abusivo: es cobrar un costo que sí existe.
Cuándo conviene decir que no
Ganar todos los trabajos no es la meta. Con tu costo por hora en la mano, hay tres casos donde aceptar sale más caro que rechazar:
- El trabajo que ocupa la prensa y deja migajas. Si un tiro largo bloquea la máquina dos días con un margen mínimo, y en esos dos días cabían tres trabajos rentables, perdiste dinero aunque la cotización dijera que ganabas.
- El cliente que siempre pide "el precio de la otra imprenta". Igualar un precio que no sabes cómo se construyó es apostar a que el otro taller calculó bien. Muchas veces no calculó: simplemente está cotizando a pérdida sin darse cuenta.
- El trabajo con especificación abierta. "Más o menos así, ya luego definimos el papel" es una cotización que vas a rehacer tres veces y que terminará ajustándose en tu contra. Cierra la especificación antes de dar un número.
Nada de esto se sostiene sin números confiables detrás. Y ahí es donde una hoja de cálculo empieza a fallar: no porque Excel sea malo, sino porque no avisa cuando una fórmula quedó mal — el tema que desarrollamos en Excel vs software cotizador.
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